martes, 8 de noviembre de 2016

LOS PATRIARCAS BÍBLICOS

Un pequeño repaso al Génesis hace, cuando menos, plantearse la moralidad de los grandes patriarcas bíblicos. Vamos, que no fueron un ejemplo de comportamiento.

Empecemos por Abraham, primer antecesor de toda la estirpe bendecida por Yahveh, patriarca del pueblo de Israel y del pueblo árabe.

En dos ocasiones hace pasar a su mujer, Sara, por su hermana y la ofrece en matrimonio. Primero al faraón de Egipto (Gen 12/11-20) y después a Abimelec, rey de Gerar. En ambos casos por miedo a que lo mataran para quedarse con Sara y en ambos casos, además de salvar la vida obtuvo beneficios:

Y trató (el faraón) bien a Abram por causa de ella; y éste tuvo ovejas, y vacas, y asnos, y siervos, y criadas, y asnas y camellos (Gen 12/16)

Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham y le devolvió a Sara, su esposa. (Gen 20/14)

Abraham, ante la infertilidad de su esposa, Sara, e incitado por esta, se calza a su sirvienta egipcia, Agar (Gen 16/1-4). De esta unión nacería Ismael, patriarca de los musulmanes. Más tarde, Abraham y Sara lograrían engendrar a Isaac, a pesar de que eran viejos y “a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres” (Gen 18/11).


Sara ofreciendo a Agar a Abraham (Matthias Stom - 1638)

De Isaac, hijo de Abraham, no hay mucho que decir. Imitando a su padre, también mintió haciendo pasar a su esposa Rebeca por su hermana, por temor a que le matasen para quitársela, pero no llegó a entregarla a otro hombre (Gen 26/6-11).

Jacob tampoco fue un ejemplo de comportamiento.

Para empezar, coaccionó a su hermano hambriento para conseguir la primogenitura (Gen 25/27-34). Que sí, que como Isaac es el “prota”, en el cole no lo contaban como una insensatez de de Esaú, pero lo cierto es que éste dice “Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir, ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?” (Gen. 25/32) Vamos, que el pobre Esaú estaba más que hambriento, casi muerto de hambre… Para colmo, para consumar el desaguisado, engañó a su padre ciego para conseguir su herencia (Gen 27/1-29), eso sí, con ayuda de su madre, Rebeca.


Presentación de Jacob a Isaac (Giordano - 1634)

Luego Labán se la jugaría a Jacob, dándole gato por liebre, o más concretamente, entregándole a su hija mayor (Lea) en lugar de la menor (Raquel) que le tenía prometida. (Gen 29/22-28). Finalmente se casaría con ambas, en un caso patente de poligamia.

El bígamo de Jacob empieza a engendrar hijos (6) con Lea, a la que no amaba, mientras que Raquel no consigue quedarse embarazada. Para resarcirse, Raquel le ofrecIó que copulase con su criada  Bilha, con la que engendraría a Dan y Neftalí. A Lea no le gustó la treta y para resarcírse le ofreció a Jacob copular con su criada Zilpa, con la que engendra a Gad y a Aser. Finalmente Raquel concebiría dos hijos: José y Benjamín.

Y para terminar los doce hijos de Israel (Israel es el mismo Jacob).

Para empezar, Simeón y Leví entran espada en mano en Siquem matando a todo varón como venganza por la violación de su hermana Dina (Gen 34/25-31).

Rubén se acostó con Bilha, una de las concubinas de su padre y madre de Dan y Neftalí (Gen. 35/22).

Para terminar, los 10 mayores (Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar y Zabulón) vendieron a José como esclavo por pura envidia, haciendo creer a Jacob que había sido devorado por las bestias. (Gen. 37/12-33)


José vendido como esclavo

Vamos, unos prendas…


En esa misma época, Jehová se cargó a Onán, hijo de Judá, por correrse fuera para no engendrar con la viuda de su hermano (Gen. 38/8-10). La marcha atrás de toda la vida. Pero no deja de parecer un tanto desigual a la hora de impartir justicia ¿no?

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